25 diciembre 2011

Otra Navidad.

Llegué al mundo
con lo justo:
cabeza, tronco y extremidades.
Lloré, pues me azotaron.
Hubo también sangre,
la de mi madre.
¿Por qué habría
de construir algo
más allá de mi camisa?
¿Quién impone
los anhelos y sus complicaciones?
Me iré con lo que vine:
mis lágrimas
y tu desgarro.
Para Ana María,
en recuerdo de José Ignacio y Margarita.

22 diciembre 2011

Seguidilla de su onomástica II.

Tanto cambia la suerte,
santos del cielo,
que hoy su nombre me duele
en todo el cuerpo.

17 diciembre 2011

Un hombre que duerme 6/6.

16 diciembre 2011

Un hombre que duerme 5/6.

15 diciembre 2011

Un hombre que duerme 4/6.

14 diciembre 2011

Un hombre que duerme 3/6.

13 diciembre 2011

Un hombre que duerme 2/6.

12 diciembre 2011

Un hombre que duerme 1/6.

06 diciembre 2011

Seguidilla del hipocondríaco.

Es tan frágil la mente,
tan blando el cuerpo
que una risa me hiere
y me mata un beso.

01 diciembre 2011

Seguidilla de la nana.

- Duérmete hijo, que es tarde
y vendrá el Coco.
- El Coco es ella, madre;
¡que venga el Coco!

25 noviembre 2011

Seguidilla del individuo.

¿Quién soy yo, quien tú dices
o quien yo creo?
¿Cuántos yo entre ambos viven?
¿Cuántos yo fueron?

21 noviembre 2011

Instrucciones para domir (solo).

Agarre (mentalmente) a la persona amada. Si no la tiene, piense en una futura, alguien que levante expectativas. Si no la tiene, piense en una pasada. Si no la tuvo nunca no necesita seguir leyendo, puede usted dormir tranquilo. Hágase el interesante, invente una vida. Cree problemas, soluciónelos y sea feliz. Hágala feliz a ella también. Háblele (en on o en off) y contéstese por ella, con pasión, con ternura y confianza. Dígale que la ama y respóndase (en on o en off) y yo a ti. Prométale todo y devuélvase la promesa. Acaricie (mentalmente) su cara, su pelo, su elpalda, su cintura, su pecho. Bese su cuello. Haga (mentalmente) el amor con ella. Si lo encuentra propio, mastúrbese.
Bien. Ahora atienda un instante, vuelva en sí. Mírese, contémplese, pregúntese ¿qué estoy haciendo?, grítese (en on o en off) ¡eres un crío!, sienta vergüenza, llámese idiota, repetidamente, golpéese la cabeza, tápese la cara, apriete los dientes, note cómo le viene. No lo reprima: es el llanto. Tome entonces de la librería las Instrucciones para llorar y lea una y otra vez hasta que se le cierren los ojos.

17 noviembre 2011

Seguidilla del intrépido.

- ¡Hoy! - grité yo sabiendo
quebrarme el alma.
Tú respondiste huyendo:
- ¡Ni hoy, ni mañana!

11 noviembre 2011

Un hombre bueno.

Yo soy un hombre bueno,
semilla de un hombre bueno,
fruto de un vientre bueno.
Yo soy un hombre bueno,
hermano de un hermano bueno,
hermano de una hermana buena.
Yo soy un hombre bueno,
amigo de hombres buenos.
Yo soy un hombre bueno,
amante paciente, entregado y bueno.
Yo soy un hombre bueno,
razonablemente inteligente y bueno,
sensible razonablemente y bueno.
Yo soy un hombre bueno.
Yo seré un cadáver bueno.

08 noviembre 2011

Seguidilla de todo y nada.

Los dedos de tus manos
son humo y llamas.
Escarcha de tus labios,
la sed y el agua.

04 noviembre 2011

Diálogo de ultratumba.

Tienes suerte.
Lo sé. Fue todo tan rápido, ni siquiera pude pensar en ello.
Se acabaron las deudas.
Se acabó la responsabilidad.
Se acabaron las mentiras.
Se acabó el miedo.
Se acabaron las decepciones.
Se acabó la angustia.
Se acabaron las ganas de morirse.

01 noviembre 2011

Día de los Muertos.

29 octubre 2011

Gene Kelly.

12 octubre 2011

Seguidilla del trapo.

Ya no mancha la tierra
los pies que beso.
Soy yo alfombra de seda,
no carne y huesos.

07 octubre 2011

Seguidilla del corredor de fondo.

Frena, cretino, el vuelo,
tensa tus riendas,
que no deseas ser primero
sino ir con ella.

04 octubre 2011

Mi llinguel llanguel.

30 septiembre 2011

Seguidilla del hatillo o de las cargas muertas.

Me dicen, tan ligeros:
¡qué flaco vienes!
¿Quién sabe el peso neto
que el flaco tiene?

27 septiembre 2011

Seguidilla de los duelos.

Donde tendrías que ir sola,
yo iré contigo
y si llega mi hora,
sea Dios tu abrigo.

22 septiembre 2011

Seguidilla de la gallina ciega.

Para qué me pregunto
al Sur o al Norte,
si yo sigo tu rumbo
confuso y torpe.

16 septiembre 2011

Seguidilla del incontinente II.

Una palabra es un monstruo,
un gesto, ofensa...
Me tragaré, con gusto,
manos y lengua.

12 septiembre 2011

Seguidilla del acorralado o de las dos caras.

Me tomáis por lacayo
y me rebelo
haciendo el mismo daño
que yo condeno.

08 septiembre 2011

Seguidilla del orbitante.

Cómo podré ser hombre
y no espejismo,
si no hay ya donde volver
siendo uno mismo.

05 septiembre 2011

Seguidilla de los peregrinos.

Si yo soy el camino,
seas tú el torrente
que aviva en el camino
lo que olía a muerte.

01 septiembre 2011

Seguidilla de los axiomas.

Es el cielo la nada,
la Tierra un orbe,
claras las aguas claras,
bufón el Hombre.

22 julio 2011

Seguidilla del náufrago II.

Yo lance un grito al aire;
no hubo respuesta.
Si hay otra vida, Madre,
que no sea ésta.

19 julio 2011

XXXV.

Vengo ante ti
a postrarme desesperado.
Qué me importa la humillación
si es ya mi espíritu fango.
No recuerdo ahora
haber sido hombre.
Mansa fiera salivante.
Es mi hogar
la amarga suela de tus zapatos.

13 julio 2011

Seguidilla del iluminado.

En el azul del cielo,
en el cielo azul,
creí yo ver el Misterio.
Misterio eres tú.

08 julio 2011

Mabel Betsy Hill & Augusto Monterroso.

05 julio 2011

Encima de las corrientes.

Encima de las corrientes
que en Babilonia hallaba,
allí me senté llorando,
allí la tierra regaba,
acordándome de ti,
¡oh Sión!, a quien amaba.
Era dulce tu memoria,
y con ella más lloraba.
Dejé los trajes de fiesta,
los de trabajo tomaba,
y colgué en los verdes sauces
la música que llevaba,
poniéndola en esperanza
de aquello que en ti esperaba.
Allí me hirió el amor
y el corazón me sacaba.
Díjele que me matase,
pues de tal suerte llagaba.
Yo me metía en su fuego,
sabiendo que me abrasaba,
disculpando la avecica
que en el fuego se acababa.
Estábame en mí muriendo,
y en ti solo respiraba;
en mí por ti me moría,
y por ti resucitaba,
que la memoria de ti
daba vida y la quitaba.
Gozábanse los extraños
entre quien cautivo estaba.
Preguntábanme cantares
de lo que en Sión cantaba:
- Canta de Sión un himno,
veámos cómo sonaba.
- Decid, ¿cómo en tierra ajena,
donde por Sión lloraba,
cantaré yo la alegría
que en Sión se me quedaba?
Echaríala en olvido
si en la ajena me gozaba.
Con mi paladar se junte
la lengua con que hablaba,
si de ti yo me olvidare,
en la tierra do moraba,
Sión, por los verdes ramos
que Babilonia me daba
de mí se olvide mi diestra,
que es lo que en ti más amaba,
si de ti no me acordare,
en lo que más me gozaba,
y si yo tuviere fiesta
y sin ti la festejaba.
¡Oh hija de Babilonia,
mísera y desventurada!:
Bienaventurado era
aquel en quien confiaba,
que te ha de dar el castigo
que de tu mano llevaba,
y juntará sus pequeños,
y a mí, porque en ti lloraba,
a la piedra, que era Cristo,
por el cual yo te dejaba.

Juan de Yepes Álvarez (San Juan de la Cruz), 1542-1591.

29 junio 2011

Seguidilla de las especies.

Este lecho bendigo:
tu cama es mi altar.
Sean tus jugos mi vino,
tu carne mi pan.

22 junio 2011

Seguidilla de los orígenes.

Somos, de un mismo fuego,
distintas llamas.
¿Ves qué necio es el credo
que nos separa?

17 junio 2011

Seguidilla de las matemáticas.

Es la muerte un abismo
que no hay quien salve
y la vida un vacío
irremediable.

15 junio 2011

Chica Rutera.

12 junio 2011

Seguidilla de su onomástica.

¿Qué tendrá, Virgencita?
¿Qué magia esconde
que la pena me quita
sólo oír su nombre?

09 junio 2011

Seguidilla de la dominación.

No hay corazón oscuro
ni mente impura,
solo un gemido tuyo
que me subyuga.

03 junio 2011

Seguidilla de la rotación.

Un día se nos acaba,
un día fue y ya no es.
Quiera Dios que mañana
de nuevo sea ayer.

30 mayo 2011

Voyeurismo místico.

Me tiende la mano por encima de la mesa y dice:
- Anda, no seas niño.
El contacto de su mano inevitablemente me conmueve. Le pregunto:
- ¿Tú me quieres?
No dice nada, pero me contempla con tan afligida compasión que me falta valor para exigir una respuesta, y me limito a mirar su mano. Es una mano preciosa, distinta del cuerpo y parecida al rostro: larga, delgada, lisa, llena de una espiritualidad incierta, casi temerosa de sí misma. La observo con la atención de un naturalista que hubiera recogido una gran estrella de mar en la playa y examinara ahora los tentáculos del animal que apenas se mueven, buscando instintivamente el agua profunda donde nadaba hace poco.
Con la misma vitalidad a la vez consciente e instintiva, los largos y delicados dedos de Silvia están posados sobre la mesa, buscando, sin que ella lo sepa, la postura más agraciada. Veo esa misma mano tan espiritual juntar las puntas del pulgar y el índice y rodear mi miembro sin apretarlo, sin rozarlo siquiera, para rectificar dulcemente su inclinación antes de acercar la boca. Me doy cuenta entonces de que el supuesto contraste entre la espiritualidad de los dedos y su prestación erótica solo es una ilusión mía; lo más probable es que no haya ni espiritualidad ni erotismo, sino una única fuerza vital instintiva, capaz de revelarse de las dos formas simultáneamente. Ya no me resulta tan difícil ahora comprender las ambiguas sensaciones que Silvia despierta en mí: sí, ella es al mismo tiempo la virgen primitiva y la amante insaciable, pero nunca una u otra solamente.

Alberto Moravia. El hombre que mira, 1985.

26 mayo 2011

Seguidilla del ahogado.

Este mar de recuerdos
lo he ido inventando
y ya no puedo con ellos,
me están matando.

23 mayo 2011

Seguidilla del eternalismo.

¿Qué es el tiempo?, pregunto;
¿cómo domarlo
si es sin ti que un segundo
dura cien años?

19 mayo 2011

Seguidilla del tarado.

El pan, el agua, el aire, el sol...
todo me sobra,
pero cuando te beso, amor,
me falta boca.

14 mayo 2011

Seguidilla Universal II.

Quisiera y no quisiera...
qué diferentes.
Quisiera que me quisieras
y no quererte.

Dedicada a Ignacio González Vegas.

11 mayo 2011

Seguidilla de las ausencias.

A la orilla del Darro
(qué mala tarde)
le dije: te amo tanto...
y no había nadie.

09 mayo 2011

Seguidilla de los astros.

Qué inmenso el cielo, amor,
y que pequeño,
si tus ojos soles son
y yo su dueño.

06 mayo 2011

Último Silencio.

04 mayo 2011

XXXVI.

Ya no quiero
más falsos nombres,
ni más apelativos secretos.
No más códigos mudos,
ni sordos gestos.
No más lenguajes inventados.
No más misterios.

02 mayo 2011

Seguidilla del epitafio.

A quien me envía el castigo:
basta, es absurdo;
ya estoy roto, vencido.
Para usted el mundo.

28 abril 2011

Panteón de Agripa.

26 abril 2011

Seguidilla del espectáculo.

Es nuestro mundo un circo
sórdido e insano:
tú la estrella sin brillo,
yo el terco enano.

22 abril 2011

Seguidilla del héroe.

Del calvario y la muerte
salvé al cobarde,
y a mí, que fuí valiente,
no hay quien me salve.

18 abril 2011

Seguidilla del disidente o del primer mandamiento.

- Uno de entre vosotros
traiciona al resto:
ama contra sus votos.
- ¿Seré yo, Maestro?

13 abril 2011

Seguidilla del incontinente.

Quiero callar y ser otro,
quiero y no puedo.
Cada palabra es un monstruo.
Dios mío, qué miedo.

11 abril 2011

Seguidillas de la infancia.

Yo soy el niño sucio,
¿quién me da audiencia?
Son mi recreo el vicio
y la violencia.

Yo soy la niña enferma,
todos me tocan.
Son mis manos de esperma,
de pus mi boca.

06 abril 2011

Seguidilla del insomne.

...tic-tac...corren las horas,
tanto que escapan.
Maldita sea esta soga
que ahoga y no mata.

04 abril 2011

Contrapoema nº 1.

Doy mi bendición a cualquiera.
Admiro este exacto agujero.
Confuso entre los vivos.

Confuso entre los vivos
doy mi bendición a cualquiera.
Yo soy un fantasma menudo
alumbrado por la luna,
terror de los gorriones.
Muerto de envidia.

No tengo disculpa,
mis propios dedos me señalan
sobre un mísero pesebre
una pena matemática.

Lloro dentro de un saco
con el pecho lleno de hormigas.

Yo soy la torpeza,
no me están permitidas esperanzas.

Mi discurso es inconexo,
con la punta de la lengua acaricio las preguntas.

¿Para qué te sirven los ojos?
¿Quién puso ahí esa boca?

Quiero ser un piel roja,
analfabeto, salvaje y mudo.

01 abril 2011

Garrotín del viento fresco.

Por la Cuesta del Caidero
una niña vi pasar.
Sabía que era veneno,
pero me quise envenenar.

Si el mundo un día se parara
y lo hiciera a voluntad,
pudiendo ver yo tu cara,
eso a mí que más me da.

Pregúntale al cielo raso,
que el cielo te contará,
las malas noches que paso
pensando dónde andarás.

Mi mujer ya no es mi mujer
que es la mujer de un cualquiera.
Lo cierto es que nunca lo fue.
Ay, madre mía, que pena.

Al garrotín, al garrotán,
a la Cuesta del Caidero no voy más.

28 marzo 2011

Seguidilla de la espía.

Verte volver la esquina
temo y deseo,
pues qué será del día
si hoy no te veo.

25 marzo 2011

Seguidillas del mártir.

Si es amarnos por igual
una quimera,
seré yo, escrito está,
quien más te quiera.

[Pero, Dios, si tú puedes,
si está en tu mano,
ruego que de mi alejes
este mal trago.]

23 marzo 2011

I'timad.

Ignoran mis ojos tu presencia,
pero vives en mis entrañas.
Te saludo con mil lágrimas de pena
y mil noches sin dormir.
Ingeniaste cómo poseerme
y viste que mi amor es fácil.
Mi deseo es estar contigo siempre.
¡Que se me conceda ese deseo!
Asegúrame que cumplirás la promesa
y no te cambiarás por mi lejanía.
Di cabida a tu dulce nombre aquí,
escribiendo sus letras.

Muhammad ibn 'Abbad al-Mu'tamid, 1040-1095.

21 marzo 2011

Seguidilla del Rey [la Transfiguración II].

...y será la corona,
alta en mi frente,
en lugar de amapolas,
hierro candente.

11 marzo 2011

XXXIV.

Emily Dickinson
escribió: sentí un funeral en mi cerebro.
Emil Cioran
añadió: en todos los instantes de mi vida.
Un ridículo
quiere concluir: cuánto valor exige entrar en la tumba.

La luna es
la última uña que me estoy comiendo.

09 marzo 2011

Seguidilla del moribundo.

Ven, ven muerte en mi busca,
corre, ven pronto,
que sé de ti, sin duda,
que traes su rostro.

07 marzo 2011

Tenía otro cuerpo.

...tenía otro cuerpo, pero era yo, casi adolescente, alto, fuerte y guapo, rubio, de pelo lacio y largo, con el flequillo a un lado, recio, pero delicado...ella era hermosísima, como de gasa y seda, blanca y limpia...me colaba en su casa enorme para amarla en silencio y a oscuras...una casa alejada del pueblo, aislada, recortada sobre el cielo de la meseta, un laberinto de habitaciones y y una magnífica escalera redonda y firme...qué hermosa era, girando la vista sobre el hombro sabiendo que la miro alejarse...su cama inmensa con dosel de flores y colchón de lana...hundido en él su cuerpo como los dedos en la carne...ella también me desea...su ama nos incordia, pero conseguimos evitarla...una noche conocí a su padre...le estreché la mano con fuerza...él me devolvió un gesto amable...eso me calma, no más mentiras...qué hermosa era, rubia entre el trigo verde y el sol del ocaso...yo le acercaba los labios al oído para susurrarle...ven, quiero besarte, apretarte el pecho, morderte el pelo...quiero follarte...ella sonreía y agarraba entre sus dientes mi barbilla...

- Buenos días.

04 marzo 2011

Seguidilla de los arrestos.

De las ruinas de un fuego
¿qué luz esperas?
Ya todo es polvo negro,
una quimera.

02 marzo 2011

Poetas.

Para Padilla, recordaba Amalfitano, existía literatura heterosexual, homosexual y bisexual. Las novelas, generalmente, eran heterosexuales. La poesía, en cambio, era absolutamente homosexual. Dentro del inmenso océano de ésta distinguía varias corrientes: maricones, maricas, mariquitas, locas, bujarrones, mariposas, ninfos y filenos. Las mayores corrientes, sin embargo eran la de los maricones y la de los maricas. Walt Whitman, por ejemplo, era un poeta maricón. Pablo Neruda, un poeta marica. William Blake era maricón, sin asomo de duda, y Octavio Paz marica. Borges era fileno, es decir de improviso podía ser maricón y de improviso simplemente asexual. Rubén Darío era una loca, de hecho la reina y el paradigma de las locas (en nuestra lengua, claro está; en el mundo ancho y ajeno el paradigma seguía siendo Verlaine el Generoso). Una loca, según Padilla, estaba más cerca del manicomio florido y de las alucinaciones en carne viva mientras que los maricones y los maricas vagaban sincopadamente de la Ética a la Estética y viceversa. Cernuda, el querido Cernuda, era un ninfo y en ocasiones de gran amargura un poeta maricón, mientras que Guillén, Aleixandre y Alberti podían ser considerados mariquita, bujarrón y marica respectivamente. Los poetas tipo Blas de Otero eran, por regla general, bujarrones, mientras que los poetas tipo Gil de Biedma eran, salvo el propio Gil de Biedma, mitad ninfos y mitad maricas. La poesía española de los últimos años, exceptuando, si bien con reticencias, al ya nombrado Gil de Biedma y probablemente a Carlos Edmundo de Ory, carecía de poetas maricones hasta la llegada del Gran Maricón Sufriente, el poeta preferido de Padilla, Leopoldo María Panero. Panero, no obstante, había que reconocerlo, tenía unos ramalazos de loca bipolar que lo hacían poco estable, clasificable, fiable. De los compañeros de Panero un caso curioso era Gimferrer, que tenía vocación de marica, imaginación de maricón y gusto de ninfo. El panorama poético, después de todo, era básicamente la lucha (subterránea), el resultado de la pugna entre poetas maricones y poetas maricas por hacerse con la Palabra. Los mariquitas, según Padilla, eran poetas maricones en su sangre que por debilidad o comodidad convivían y acataban -aunque no siempre- los parámetros estéticos y vitales de los maricas. En España, en Francia y en Italia los poetas maricas han sido legión, decía, al contrario de lo que podría pensar un lector no excesivamente atento. Lo que sucede es que un poeta maricón como Leopardi, por ejemplo, reconstruye de alguna manera a los maricas como Ungaretti, Montale y Quasimode, el trío de la muerte. De igual modo Pasolini repinta a la mariquería italiana actual, véase el caso del pobre Sanguinetti (con Pavese no me meto, era una loca triste, ejemplar único de su especie). Para no hablar de Francia, gran lengua de fagocitadores, en donde cien poetas maricones, desde Villon hasta Sophie Podolski, cobijaron, cobijan y cobijarán con la sangre de sus tetas a diez mil poetas maricas con su corte de filenos, ninfos, bujarrones y mariposas, grandes directores de revistas literarias, grandes traductores, pequeños funcionarios y grandísimos diplomáticos del Reino de las Letras (véase, si no, el lamentable y siniestro discurrir de los poetas de Tel Quel). Y no digamos nada de la mariconería de la Revolución Rusa, en donde, si hemos de ser sinceros, sólo hubo un poeta maricón. ¿Quién?, te preguntarás. ¿Maiakosvski? No. ¿Yesenin? Tampoco. ¿Pasternak, Block, Mandelstam, Ajmátova? Menos. Sólo uno, y ahora te saco de la duda, pero eso sí, maricón de las estepas y de las nieves, maricón de la cabeza a los pies: Jlébnikov. Y, en Hispanoamérica, ¿cuántos maricones verdaderos podemos encontrar? Vallejo y Martín Adán. Punto y aparte. ¿Macedonio Fernández, tal vez? El resto, maricas tipo Huidobro, mariposas tipo Alfonso Cortés (aunque éste tiene versos de maricona auténtica), bujarrones tipo León de Greiff, ninfos abujarronados tipo Pablo de Rohka (con ramalazos de loca que hubieran vuelto loco a Lacan), mariquitas tipo Lezama Lima, falso lector de Góngora, y junto con Lezama todos los maricas y mariquitas de la Revolución Cubana salvo Rogelio Nogueras, que era una ninfa con espíritu de maricón, para no mencionar sino de pasada a los poetas de la Revolución Sandinista: mariposas tipo Coronel Urtecho o maricas con voluntad de filenos tipo Ernesto Cardenal. Maricas son también los contemporáneos de México (¡no, gritó Amalfitano, Gilberto Owen no!), de hecho "Muerte sin fin" es, junto con la poesía de Paz, la Marsellesa de los nerviosísimos poetas mexicanos. Más nombres: Gelman, ninfo, Benedetti, marica, Nicanor Parra, mariquita con algo de maricón, Westphalen, loca, Pellicer, mariposa, Enrique Lihn, mariquita, Girondo, mariposa. Y volvamos a España, volvamos al origen: Góngora y Quevedo, maricas; San Juan de la Cruz y Fray Luis de León, maricones. Ya está todo dicho. Y ahora para saciar tu curiosidad, algunas diferencias entre maricas y maricones. Los primeros piden hasta en sueños una verga de treinta centímetros que los abra y los fecunde, pero a la hora de la verdad les cuesta Dios y ayuda encamarse con sus chulos. Los maricones, en cambio, pareciera que vivan permanentemente con una polla removiéndoles las entrañas y cuando se miran en un espejo (acto que odian y aman con toda su alma) descubren, en sus ojos hundidos, la identidad del Chulo de la Muerte. El chulo, para maricones y maricas, es la palabra que atraviesa ilesa los dominios de la nada. Por lo demás, y con buena voluntad, nada impide que maricones y maricas sean buenos amigos, se plagien con finura, se critiquen o se alaben, se publiquen o se oculten mutuamente en el furibundo y moribundo país de las letras.
-Te faltó la categoría de de los simios parlantes -dijo Amalfitano cuando por fin Padilla se calló.
-Ah, los simios parlantes -dijo Padilla-, los monos maricones de Madagascar que no hablan para no trabajar.

Roberto Bolaño. Los sinsabores del verdadero policía, 2011.


28 febrero 2011

Seguidilla de un nuevo final.

Yo, tan feliz creí ser...
Qué desengaño.
Vivir es nacer y ver
pasar los años.

24 febrero 2011

Seguidilla del alpinista.

Mi amor cubrió su cima.
Qué esfuerzo inane,
pues que suya es mi vida
ya ella lo sabe.

21 febrero 2011

Seguidilla del pensamiento.

La piel desierto torna,
la carne abismo.
Oscura y triste sombra,
ser que es yo mismo.

17 febrero 2011

Jorge Luis Borges.

Anoche, mientras leía "Fervor de Buenos Aires", se me apareció Jorge Luis Borges. Se me apareció y me dijo:
- Si las páginas de este libro consienten algún verso feliz, perdoname lector la descortesía de haberlo usurpado yo, previamente. Nuestras nadas poco difieren; es trivial y fortuita la circunstancia de que seas vos el lector de estos ejercicios y yo su redactor.
Imitando su empalagoso y sofocante acento argentino respondí:
- No, disculpame vos, viejo de mierda, porque yo no os perdono.

14 febrero 2011

Seguidilla sin nombre.

Cómo seguirte queriendo,
aun con fe ciega,
si, amor, con cada aliento,
que existo niegas.

10 febrero 2011

Seguidilla del paraíso perdido.

Cansa el Cielo, cansa Dios:
cansa esta vida;
pero tu palabra, amor,
jamás fatiga.

07 febrero 2011

Seguidilla del Caos [la Creación II].

Vio que era amor y dijo:
"que así se dañen;
del dolor nazcan hijos
y que éstos amen".

02 febrero 2011

Seguidilla del hombre libre.

¿De qué sirve el lamento
tras el delirio
si viví desoyendo
mi propio juicio?

31 enero 2011

Seguidilla del espejismo.

Son tu rostro y tu cuerpo
como de un hada,
pero tu espalda tiento
y no encuentro alas.

27 enero 2011

Seguidilla del eco.

Todo el mar, cada gota
se volvió hielo
cuando oí de tu boca:
"...qué sola quedo."

24 enero 2011

Seguidilla del mal agüero.

Fue en San Perpetuo, martes,
plenilunio de abril,
cuando tú me encontraste
y yo me perdí.

19 enero 2011

Seguidilla de la doctrina.

LA GUERRA ES PAZ Y SALUD.
LA IGNORANCIA ES FUERZA.
LA LIBERTAD, ESCLAVITUD.

"...y ella está muerta."

14 enero 2011

Seguidilla del oráculo.

Si como fuego vino,
como humo se irá,
y es que cada principio
revela un final.

10 enero 2011

Seguidilla de los votos.

Si ya verte no puedo,
ni más tocarte.
Si ni a olerte yo llego,
¿cómo extrañarte?

05 enero 2011

Seguidilla de la adoración.

Cruza el cielo una estrella
huérfana y clara.
Mi deseo: arder en ella.
"Si la encontrara..."